Jueves, 23 de Noviembre de 2017

    ¿Qué es la Fibrilación Auricular (FA)? Destacado

    Cuando el ritmo cardiaco normal (sinusal) se pierde, se produce una arritmia. El ritmo cardiaco deja de ser regular. El ritmo cardiaco se refiere a cómo se producen los latidos del corazón; si son regulares o irregulares. El ritmo cardiaco se adapta a las necesidades del organismo en cada momento. Por eso se acelera al hacer ejercicio y se hace más lento cuando estamos en reposo o durmiendo. Pero, en condiciones normales, debe ser regular.

    La fibrilación auricular es un ritmo cardiaco irregular y anormal. Esta condición usualmente causa latidos cardiacos muy rápidos (taquicardia y palpitaciones). La fibrilación auricular es una enfermedad grave, ya que puede producir coágulos de sangre que pueden viajar desde el corazón hasta el cerebro y causarle un infarto cerebral o ACV (accidente cerebrovascular). Gracias a los recientes avances de la medicina, existen varias opciones de tratamiento para esta enfermedad. La mayoría de los pacientes pueden llevar una vida sana y productiva después del tratamiento de la fibrilación auricular.

    fibrilacion 1

    EKG de un paciente en ritmo de fibrilación auricular, los intervalos entre los latidos son muy variables y por eso el ritmo es irregular.

    Causas de la Fibrilación Auricular

    En ocasiones, la fibrilación auricular aparece sin motivo aparente, pero otras veces sí hay un claro desencadenante. Éstas son las causas más comunes:

    1. Hipertensión. La causa más frecuente de fibrilación auricular es la presión arterial alta o hipertensión arterial.
    2. Problemas cardiacos. Cualquier enfermedad en el corazón (de las válvulas, angina de pecho, infarto, insuficiencia o falla cardíaca...) puede provocar fibrilación auricular.
    3. Enfermedades hormonales. En algunos casos puede ser resultado de alteraciones del tiroides o de otras enfermedades hormonales.
    4. Desconocida. Cuando después de realizar las pruebas necesarias no se encuentra ninguna causa, la fibrilación auricular recibe el nombre de fibrilación auricular idiopática o de causa desconocida. Representa hasta un tercio de las personas afectadas.

    No todas las personas tienen el mismo número de episodios de fibrilación auricular, ni éstas se dan en las mismas situaciones. Hay quien tiene varias al mes y quien sufre un solo episodio en su vida. Con base en su comportamiento y evolución, se distinguen dos tipos de fibrilación auricular:

    1. Paroxística. Las crisis aparecen y desaparecen. Son de duración variable (de menos de un minuto a días). Es posible que una fibrilación auricular paroxística progrese a una permanente.
    2. Persistente y permanente. La fibrilación auricular es constante, sin que en ningún momento reaparezca el ritmo cardiaco normal (sinusal) a no ser que se le realice cardioversión eléctrica o medicamentosa.

    Síntomas de la FA

    La fibrilación auricular no siempre provoca síntomas. De hecho, a veces se diagnostica por casualidad en una revisión rutinaria. Aun así, las molestias más comunes son: palpitaciones (latido rápido e irregular del corazón) y cansancio muy marcado al realizar las actividades cotidianas.

    Cuando se produce una crisis de fibrilación auricular, conviene seguir las siguientes recomendaciones:

    • Mantener la calma. Aunque la crisis ocasione malestar y ansiedad, es importante mantener la serenidad. El nerviosismo empeorará más aún las molestias.
    • No modificar el tratamiento. Si no es el primer episodio de fibrilación auricular que se tiene y ya se sigue una medicación para tratar la enfermedad, es importante no cambiar el tratamiento ordenado, ya que puede provocar graves efectos secundarios. Seguir la estrategia de “la pastilla en el bolsillo” (tomar dos o tres comprimidos de tratamiento cuando se nota el inicio de una crisis), sólo debe hacerse cuando su médico se lo haya indicado y explicado.
    • Consultar a Urgencias. La mayoría de las crisis se detienen en poco tiempo (paroxísticas), por lo que es probable que, sin hacer nada, mejore espontáneamente. En caso contrario, hay que acudir a un Servicio de Urgencias. Esto es especialmente importante cuando se dan otros síntomas que pueden sugerir una afectación importante, como: mareo, desmayos o pérdida de conocimiento, dificultad para respirar, dolor en el pecho o prolongación del episodio más tiempo del habitual (si no es la primera crisis), como por ejemplo los casos que duran más de 30 minutos.

    Exámenes para el paciente con FA

    1. Electrocardiograma (EKG). Es la única prueba necesaria para diagnosticar la fibrilación auricular. Con ella se registra la actividad eléctrica del corazón y se valora el ritmo cardiaco. Es una prueba simple y no dolorosa. El único inconveniente del electrocardiograma, es que la fibrilación auricular tiene que estar presente en el momento en el que se realiza el EKG, y eso dificulta el diagnóstico cuando las molestias sólo se notan en períodos cortos de tiempo (pocos minutos u horas).

    2. Holter 24 horas. Con esta prueba se obtiene un electrocardiograma de forma continuada durante 24 horas. Así se pueden diagnosticar episodios de fibrilación auricular de corta duración o que no provoquen síntomas. A veces también se realiza un estudio Holter para completar la evaluación del electrocardiograma. En cualquier caso, para realizarlo, se colocan electrodos en el pecho del paciente mediante adhesivos. Los electrodos están conectados a una grabadora que recoge el ritmo cardiaco del paciente durante un día normal. Si en ese tiempo siente alguna molestia, debe anotarla en un papel junto a la hora a la que ha ocurrido. Así, el médico puede valorar la presencia de alguna arritmia en ese momento específico.

    3. Ecocardiograma. Con esta exploración se obtienen, de forma indolora, imágenes del corazón en movimiento. Permite evaluar su forma, funcionamiento y el estado de las válvulas. También ayuda a detectar muchas de las enfermedades cardiacas que pueden provocar fibrilación auricular.

    Pronóstico y complicaciones

    Con un tratamiento y seguimiento adecuados, el pronóstico de la fibrilación auricular es bueno y las complicaciones poco frecuentes. La principal es la embolia que deriva de la acumulación de sangre en las aurículas debido a la falta de contracción del corazón. Ese remanso, favorece la formación de coágulos que pueden salir del corazón y al viajar por la sangre pueden obstruir cualquier arteria del cuerpo. Como consecuencia, esa parte del organismo deja de recibir sangre y pierde su función (se infarta), el más conocido es el infarto cerebral o accidente cerebrovascular (ACV) cardioembólico. Cuando el riesgo de embolia se considera elevado, el paciente debe tratarse con medicamentos anticoagulantes. Cuando el riesgo es bajo, puede no necesitar medicación.

    Recomendaciones útiles para todos los pacientes:

    1. Controlar la presión arterial. La presión arterial es la principal causa de fibrilación auricular. Por este motivo, es especialmente importante mantener un control estricto de la misma y tomar su medicación juiciosamente.

    2. Moderar el consumo de alcohol. El alcohol es un desencadenante de episodios de fibrilación auricular. Incluso hay personas que sólo la presentan después de una ingesta abundante de alcohol (corazón del día de fiesta). Siempre es recomendable moderar el consumo de bebidas alcohólicas. El alcohol podría estar contraindicado de forma absoluta en algunos pacientes.

    3. Disminuir el consumo de bebidas estimulantes. El café, el té, las bebidas oscuras de cola… son sustancias estimulantes capaces de provocar fibrilación auricular, por lo que se debe evitar o reducir su consumo principalmente en aquellos pacientes que notan asociación de sus síntomas con la ingesta de este tipo de bebidas.

    4. Suspender el cigarrillo. El tabaco siempre es perjudicial para salud y en las personas con fibrilación auricular es especialmente peligroso porque contiene estimulantes (como la nicotina) que pueden provocar crisis. Dejar de fumar es lo ideal para reducir los episodios de fibrilación auricular, así como la posibilidad de padecer enfermedades cardiovasculares (infarto de miocardio, ACV...) o no cardiovasculares (distintos tipos de cáncer). Para superar la adicción con más facilidad, conviene consultar con el cardiólogo o con el médico de cabecera. En muchos centros de salud existen unidades especializadas de tabaquismo que sirven de ayuda.

    5. Ejercicio moderado. El ejercicio físico intenso y prolongado, puede reducir la eficacia del tratamiento de la fibrilación auricular, así como aumentar el riesgo de reaparición. Esto no significa que haya que adoptar una vida sedentaria. Caminar cada día y moverse es importante, pero hay que evitar un entrenamiento de competencia en carreras de fondo, grandes recorridos en bicicleta y deportes que impliquen un gran esfuerzo cardiovascular.

    6. Viajar con algunas precauciones. No existe ningún inconveniente en viajar, especialmente cuando los episodios están controlados. Eso sí, al planificar un desplazamiento es importante:

    • Llevar toda la medicación. Conviene calcular la cantidad total de comprimidos que haya que tomar y llevar una caja adicional aparte por si pasa algo.
    • Controlar las citas médicas. Cuando el viaje coincide con un control médico, hay que comunicárselo al médico con antelación, para modificar la planificación si es preciso. Además, si va a ser prolongado (más de un mes), hay que prever que, probablemente, habrá que realizar un control durante el mismo.

    Tratamiento de la fibrilación auricular

    El tratamiento de la fibrilación auricular se hace desde el control del ritmo cardiaco (con fármacos antiarrítmicos) y de las complicaciones embólicas (con el tratamiento anticoagulante). El paciente puede recibir sólo el tratamiento antiarrítmico, sólo anticoagulantes, ambos medicamentos o ninguno de acuerdo con muchas variables que deberá analizar su médico tratante.

    Los fármacos antiarrítmicos intentan evitar la aparición de la arritmia, controlar la frecuencia cardiaca cuando ésta aparece y reducir las complicaciones (embolias).

    Esquema de medicación

    No existe una pauta única, cada persona precisa una combinación de fármacos distinta. De hecho, en las primeras etapas del tratamiento es normal modificarlo, hasta encontrar el mejor esquema. Además, cuando las crisis son muy poco frecuentes o los síntomas muy leves, no siempre se recetan fármacos. En otros casos, sólo se toman cuando tiene lugar una crisis de fibrilación auricular.

    Efectos secundarios

    Difieren según el fármaco, pero los más frecuentes son:

    • Fatiga, cansancio, mareos o pérdidas de conocimiento. Son consecuencia de una frecuencia cardiaca demasiado lenta (braquicardia).
    • Fotosensibilidad. Se trata del enrojecimiento exagerado de la piel ante la luz intensa. En estos casos, como precaución, se debe evitar la exposición directa al sol. Además, en verano se recomienda utilizar cremas con factor de protección total.
    • Daños en el tiroides. Algún fármaco antiarrítmico puede provocar hipotiroidismo (pérdida de función del tiroides, caracterizado por cansancio) o hipertiroidismo (exceso de función del tiroides, que causa hiperactividad y temblores). No es posible prever a qué pacientes va a afectar, por lo que la única forma de prevención es mediante análisis de sangre periódicos.
    • Proarritmia. Es el efecto secundario más grave. Se trata de una arritmia, muy poco común, provocada por el propio tratamiento y que puede ser fatal.
    • Dificultad respiratoria. Se da en pocos casos, pero los tratamientos prolongados pueden causar enfermedad pulmonar y dificultad respiratoria.
      La mayor complicación que puede derivarse de la fibrilación auricular es la embolia. Se trata de la formación de coágulos en las aurículas, que pueden obstruir las arterias de cualquier parte del cuerpo (las piernas, el cerebro…). Para prevenir el riesgo de embolia, se recetan medicamentos anticoagulantes. Su función es hacer la sangre más líquida.

    ¿Cuándo se recetan?

    No todas las personas con fibrilación auricular tienen el mismo riesgo de formación de coágulos y sufrir embolias, por lo que no todos los pacientes deben tomar anticoagulación oral. Únicamente lo reciben los pacientes de elevado riesgo (si se le ha implantado una válvula cardiaca médica, si ha padecido ya una embolia o si padece otras enfermedades como hipertensión arterial, diabetes o insuficiencia cardiaca (debilidad del corazón). Algunas de estas características pueden cambiar con el tiempo, por lo que algunos pacientes que no reciben anticoagulación actualmente, la pueden precisar en un futuro.

    La ablación de la fibrilación auricular tiene como objetivo curar la enfermedad. Para ello se aislan las venas pulmonares, ya que en su interior se inicia frecuentemente la fibrilación auricular. De esta forma, nada de lo que ocurra en las venas pulmonares se transmite a las aurículas.

    ¿A quién se le puede realizar?

    La ablación de la fibrilación auricular se realiza, generalmente, en pacientes con una probabilidad razonable de curación y que siguen presentando fibrilación auricular sintomática a pesar de tomar medicación antiarrítmica. En casos excepcionales, se puede considerar como primera opción de tratamiento.

    ¿Cómo se realiza?

    Hay dos procedimientos para realizar la ablación de la fibrilación auricular:

    1. Cirugía cardiaca. Es la más eficaz, pero se reserva para casos muy concretos en pacientes que van a ser sometidos a otra cirugía cardiaca (como una protésis mecánica o biológica de una válvula o una cirugía para bypass).
    2. Mediante catéter. Habitualmente se prefiere este procedimiento, ya que es menos agresivo y no hace falta operar a corazón abierto al paciente. Requiere 24 o 48 horas de hospitalización, la intervención dura de dos a tres horas y el paciente debe acudir en ayunas (de ocho horas como mínimo). Se realiza bajo anestesia general, introduciendo unos catéteres (finos electrodos) en una vena periférica como la femoral (a nivel de la ingle) hasta la aurícula izquierda en donde se procede a realizar un procedimiento conocido con el nombre de Aislamiento de venas pulmonares. Se realiza en un centro con alta especialidad y experiencia como es la clínica CES en Medellín. 

      Aislamiento de venas pulmonares (caso en vivo)

    ¿Es eficaz?

    En ocasiones, la lesión provocada por la ablación con radiofrecuencia en las venas pulmonares de la aurícula izquierda, puede recuperarse y esto favorece la reaparición de la arritmia. Cuando esto sucede, puede realizarse una segunda intervención, o incluso una tercera y una cuarta.

    • La curación se consigue en aproximadamente el 85% de los pacientes, después de uno o varios procedimientos.
    • En las personas en las que la curación no se ha conseguido existe, generalmente, una mejoría importante de la calidad de vida, reduciéndose la frecuencia de los episodios y su intensidad.
    • El grupo de pacientes que no presenta ninguna mejoría después de la ablación de la fibrilación auricular es pequeño (10-15%).
      Complicaciones

    Las complicaciones más habituales son el sangrado por el punto de punción en la ingle (1%), las embolias (1%) y el derrame pericárdico (acumulación de sangre o líquido alrededor del corazón (1%)), pero son poco frecuentes. Si no las hay, y dado que la ablación es un procedimiento que sólo requiere pinchazos en la ingle, a los pocos días el paciente puede reincorporarse a su actividad cotidiana sin impedimentos. La mortalidad está descrita pero con una incidencia mínima y se debe recordar que la enfermedad sin tratamiento adecuado aumenta el riesgo de mortalidad hasta en dos veces.

    Tratamiento posterior

    Si la ablación de la fibrilación auricular ha resultado exitosa, es probable que el paciente pueda abandonar el tratamiento antiarrítmico, puesto que se ha eliminado el origen de la arritmia. Ahora bien, dado que la eficacia del procedimiento no es del 100%, algunas personas pueden presentar nuevas crisis de fibrilación auricular. Por este motivo, no se puede suspender el tratamiento anticoagulante en todos los casos. La decisión de retirar todo, nada o parte del tratamiento la toma el médico valorando cada caso y basándose en los antecedentes y en las pruebas realizadas a cada paciente.

    La cardioversión se realiza, generalmente, a personas que tienen una fibrilación auricular que no pasa espontáneamente a ritmo sinusal. Con este procedimiento se intenta revertir la fibrilación auricular; es decir pasarla a un ritmo cardiaco normal (sinusal).

    ¿Cómo se practica?

    Se aplica una descarga eléctrica controlada mediante electrodos que están ubicados a cada lado del pecho. Es un procedimiento altamente eficaz, que consigue revertir a más del 90% de pacientes con fibrilación auricular. Se realiza bajo sedación; es decir, se duerme al paciente unos minutos. Y no suele requerir hospitalización, por lo que sólo es preciso estar unas pocas horas en el hospital.

    Precauciones para el paciente

    Antes de someterse a una cardioversión es necesario:

    • Ir en ayunas. Dado que requiere sedación, es preciso no ingerir alimentos en, al menos, las ocho horas previas al procedimiento.
    • Si se está tomando medicación. Hay que preguntar al médico, si debe suspenderse antes del procedimiento.
    • Comprobar la anticoagulación. Es preciso comprobar el nivel de anticoagulación alcanzado en los últimos controles.
    • Llevar el registro del último control de INR que suele incluir un resumen del historial de anticoagulación.

    Pronóstico

    A pesar de ser muy efectiva, el resultado de la cardioversión puede ser temporal, pues no cura la enfermedad (se mantiene la causa que ha provocado la fibrilación auricular), con lo que puede volver. Por este motivo, es probable que el médico mantenga el tratamiento antiarrítmico para intentar evitar la reaparición; así como el tratamiento anticoagulante, para evitar las complicaciones embólicas y que le ofrezca un tratamiento más definitivo como la ablación para el aislamiento de las venas pulmonares.

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